La cejuela es esa pieza con ranuras por las que las cuerdas pasan, apoyándose en ella, hasta llegar al puente.

Como hemos comentado en el anterior artículo -> ¿Tu guitarra se desafina mientras la tocas? Posibles soluciones parte 1: El puente, junto al puente, la cejuela es clave para que nuestro instrumento no se desafine.

Muchas veces a la cejuela no se le da la importancia que tiene, pero si tenemos en cuenta que la cuerda solo apoya en dos puntos en su recorrido y uno de ellos es la cejuela, podremos ver que es clave por varias razones.

 


1. Dimensiones y altura de la cejuela

 

Ancho de las ranuras

Unas ranuras demasiado anchas provocarán que la cuerda baile en exceso, si bien es posible que no provoque problemas para mantener la afinación sí que generará ruidos molestos al tocar las cuerdas al aire.
El ranurado de la cejuela debe ser acorde al calibre de cuerdas que utilicemos (con algo de margen por si decidimos cambiar de calibre).
Si por el contrario las ranuras son demasiado estrechas las cuerdas se quedarán enganchadas y no deslizarán correctamente provocando que la guitarra eléctrica, acústica o bajo se desafinen constantemente. Escuchar en esa zona un “click” es clave para saber que la cuerda en ocasiones se queda trabada.

Ángulo de las ranuras

La ranura debe tener un ángulo de entrada a las clavijas acorde al tipo de la pala del instrumento.
No es igual el ángulo que debe llevar la cuerda en la cejuela en una guitarra con pala recta (tipo Fender) que en una guitarra con pala inclinada tipo Gibson.
Nuevamente esta inclinación incorrecta puede ser la causa de las desafinaciones.

 

Altura de la cejuela

Exceso de altura 

Unas ranuras demasiado altas van a provocar que la acción (o altura de cuerdas) en los primeros trastes de la guitarra sea excesiva y que nos resulte muy incómodo tocar en esa zona. Por otro lado, si tenemos que hacer mucha fuerza hasta llegar al traste por culpa de una cejuela demasiado alta, la cuerda va a coger más tensión de la debida y va a sonar desafinada.

Una práctica muy común, y errónea, es rebajar las cejuelas por la base y no por las ranuras. Se debe realizar con sierras o limas específicas midiendo la altura de cada cuerda sobre los trastes para dejar la altura correcta.

Exceso de profundidad 

Por el contrario, una cejuela con las ranuras excesivamente bajas nos va a provocar ruidos al tocar las cuerdas al aire y un desgaste prematuro de los primeros trastes del instrumento.

En este punto debemos matizar que el ajuste de la curvatura del mástil mediante el alma es clave para conseguir la altura idónea de las ranuras o surcos.
Puede darse el caso de que un exceso o defecto de curvatura del mástil nos de síntomas como los que acabamos de comentar sin necesidad de tener que tallar una nueva cejuela.
Como siempre una revisión del instrumento en el taller nos hará salir de dudas y encontrar el punto de equilibrio perfecto.

 

Asiento o socket de la cejuela sobre el diapasón

La cejuela debe asentarse de manera perfecta sobre la base del mástil o diapasón (según el instrumento) y no debe quedar levantada ni deben quedar huecos. Este mal asiento no solo es antiestético, sino que esos huecos de “aire” pueden provocar una pérdida de sustain.

Igualmente debe quedar totalmente enrasada con el principio del diapasón, si queda más alejada va a provocar que el instrumento no suene bien afinado. Por poco que sea ese retraso va a variar la escala.

Dependiendo del tipo de instrumento el asiento de la cejuela será diferente sobre el mástil.
Por ejemplo, en un instrumento tipo Gibson va a continuación del diapasón, apoyada sobre el mástil y su base es totalmente recta.

 

Sin embargo, en un instrumento tipo Fender la cejuela va metida dentro del diapasón y su base puede ser recta o con la curvatura del propio diapasón.


Áncho de la cejuela

Una guitarra eléctrica, acústica, española, bajo, banjo, ukelele o cualquier otro instrumento de cuerda no tienen ni el mismo ancho de mástil ni la misma separación de cuerdas en la cejuela.
Es más, incluso guitarras como una Fender Stratocaster (por ejemplo) dependiendo del año y/o modelo no tenían el mismo ancho de mástil a la altura de cejuela.

La cejuela debe ir acorde al ancho del mástil en esa zona, con la misma separación de cuerdas entre sí. No es lo mismo las medidas de una cejuela en una guitarra clásica que en un ukelele, por ejemplo.
También debe haber la misma distancia desde la primera y última cuerda al diapasón para que no quede descentrada.
Estos puntos no solo son una cuestión estética, que también, sino que facilitará poder tocar el instrumento sin necesidad de realizar posiciones “extrañas” que puedan causar incomodidad o una posible lesión a quien dedique muchas horas de estudio.

 

 

2. La importancia de tallar una cejuela a mano

Podemos encontrar por internet el modelo exacto de cejuela para nuestro instrumento en diversos materiales para poder sustituirlo y así creer que no vamos a tener desafinaciones y mejora en la calidad sonora. Como hemos visto en los puntos anteriores hay muchos factores que van a hacer que esa cejuela prefabricada no nos valga.

El intento de cambio de cejuela por una comprada es un problema muy común con el que muchos clientes vienen al taller:

  • Suena raro o no suena al tocar las cuerdas al aire (exceso de profundidad de las ranuras)
  • Está muy dura desde que la he cambiado (exceso de altura de las ranuras)
  • No encaja bien en su hueco del mástil y queda coja (pérdida de sustain).
  • La limpieza del socket del mástil y como se coloca la cejuela en la guitarra o cualquier instrumento es básico para su buen asiento.
  • Las cuerdas se me salen por el extremo del diapasón al tocar (ancho de ranuras excesivo para ese mástil)
  • Las cuerdas se quedan muy juntas y al tocar y me resulta incómodo (ancho de ranuras inferior para ese mástil)
  • Desde que la he cambiado la guitarra se desafina en cada canción que toco (ángulo o ancho de ranuras incorrecto).
  • Al intentar cambiarla se ha agrietado la laca, he arrancado parte de la madera o no he podido sacarla.


Todas estas posibles complicaciones hacen que lo recomendable a la hora de sustituir una cejuela en un instrumento sea fabricarla a mano y no comprarla. Por específica que sea el modelo comprado cualquier variación (por mínima que sea) en el desgaste de trastes o profundidad del hueco para la cejuela en el mástil va a provocar que no nos valga. De ahí que es recomendable su tallado de manera totalmente artesanal y específica para cada instrumento en concreto. Eso sin tener en cuenta el destrozo que se puede hacer al intentar cambiarla.

Taller y calibrar una cejuela en hueso (o cualquier otro material) no es una tarea sencilla, requiere de mucha paciencia, destreza y las herramientas necesarias y específicas para poder hacerla. Cualquier fallo, como hacer una de los surcos demasiado profundos, nos hará repetir todo el proceso empezando de cero.

 

3. Tipos de cejuelas

Vamos a detallar las más usadas según su material de construcción, sus propiedades y sus principales características.

Según su material

En el mercado podemos encontrar diversos materiales para la fabricación de una cejuela, desde los más tradicionales como el hueso hasta aleaciones que dan unas buenas propiedades acústicas.

  • Cejuela de Hueso

    Sin duda es el más utilizado. Destaca por una buena duración en el tiempo, por dejar una buena fricción de paso de cuerdas y por tener unas buenas cualidades acústicas. Tradicionalmente se utilizaba pues su sonido es similar al que produce la madera pero con mayor dureza, lo que facilita mucho su fabricación.
    Sigue siendo el de mayor utilización a día de hoy.

 

  • Cejuelas de plástico

    Es muy utilizada en instrumentos económicos. Es la que mayor fricción produce al paso de cuerdas y la que menor sonoridad da. Sería la última opción a recomendar.


  • Sintetic Bone (Hueso sintético)

    Es un material fabricado en plástico que simula las características del hueso. A efectos prácticos y sonoros es más similar al plástico que al hueso.


  • Cejuela de Tusq

    Es un material sintético. Lo fabrica Graphtech® y estas son sus especificaciones:
    “Se fabrica utilizando TUSQ que ha sido impregnado con un lubricante 500 veces más deslizante que el grafito, reduciendo la fricción producida por las cuerdas al usar un trémolo o realizar un bending.”


 

  • Cejuela de grafito


    Al igual que la anterior es un material sintético. En este caso de grafito y teflón para permitir el deslizamiento de las cuerdas sobre ella.
    Si bien se pueden encontrar genéricas Graphtech es uno de los mayores fabricantes de cejuelas de grafito.

 

 

  • Cejuela de bronce o latón

    Era muy común su utilización en los años ochenta y principios de los 90 por tener mayor durabilidad y por tener el sonido de la cuerda al aire más brillante y más similar al que se saca al apoyar la cuerda contra los trastes.
    A día de hoy están algo más en desuso.

  • Otros materiales

La lista de materiales a utilizar podría ser interminable por lo que solo citaremos algunos materiales utilizados por algunos constructores:

  • Baquelita: Muy común encontrarla en instrumento Rickenbacker
  • Nylon: Durante muchos años fue utilizado por Gibson
  • Corian: Tras el Nylon fue muy empleado por Gibson la cejuela de corian
  • Aluminio: Muy usado en las guitarras Danelectro


Exceptuando el plástico, el resto de materiales ofrecen muy buenas cualidades, la elección de uno u otro va a depender, sobre todo, de nuestras preferencias.
En el taller el tallado de la cejuela en hueso es lo más común, su excepcional sonido, fricción y ser el material al que más acostumbrado tenemos el oído hace que siga siendo el más utilizado a la hora de sustituir nuestra cejuela.

 

Según su diseño

  • Cejuelas de metal de bloqueo (en guitarras con puente tipo Floyd Rose)

    Son las utilizadas en guitarras con puentes flotantes. Dado que al utilizar la palanca de estos puentes la cuerda se tensa y destensa mucho más que en una guitarra con puente fijo o trémolo la cuerda queda bloqueada en la cejuela. De esta forma se evita que deslice por sus ranuras y que el instrumento se desafine.

    Para poder afinar sin necesidad de desbloquear la cejuela estas guitarras llevan los microafinadores en el puente.

 

  • Cejuelas LSR Roller Nut de Fender


    Estas cejuelas llevan dos rodamientos en cada una de las ranuras de las cuerdas para facilitar su deslizamiento y mantener mejor la afinación. Podríamos decir que es la cejuela utilizada por Fender en instrumentos de corte más moderno.
 

  • Cejuelas regulables en altura

    Este tipo de cejuelas se caracterizan por que pueden variar su altura sin la necesidad de tener que tallar una nueva.
    Si bien la idea es buena y práctica para conseguirlo solamente apoyan en el mástil sobre dos tornillos Allen que hace que se pueda subir o bajar desde las cuerdas más agudas y desde las más graves.

    Gibson actualmente la está instalando en algunos de sus instrumentos que llevan afinadores automáticos (etune o geforce).


 

 

 

4. ¿Cuándo debemos cambiar la cejuela?


Muchas veces, salvo rotura de la misma, nos plantearemos cómo saber si es necesario tallar una cejuela a medida.
Una mala construcción, desgaste, rotura o simplemente la poca calidad de los materiales debería hacer que nos planteemos su sustitución. Todos los puntos y pasos anteriores de este artículo nos pueden servir para darnos pistas.

Si tras saber que el puente, clavijero y ajuste del instrumento están en buen estado (recomendable que un luthier profesional lo verifique) solo nos queda la cejuela.

Habrá ocasiones en que no será necesario tallar una nueva, el rectificado de cejuela puede ser suficiente para dejarla en óptimas condiciones. Bajar la cejuela mediante tus ranuras por ser elevadas es una práctica muy común en el taller.

Tras retrastear una guitarra también suele ser necesario el tallado de cejuela ya que la anterior no suele coincidir en la altura de los surcos.

 

 

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